Si pensabais que el tema de hacer las compresiones torácicas al ritmo de la música había acabado en el post anterior...os equivocabais. Soy así de puñetera. Precisamente saqué el tema cuando llegó a mí esta noticia:
Stayin' alive - does music have a role in CPR?
Can a bit of the Bee Gees help people perform CPR after someone's heart has stopped beating?
Following the beat of Stayin' Alive has been recommended in the past to help people perform the correct number of chest compressions each minute - as has Nellie the Elephant.
However, using these tracks can lead to compressions which are too shallow, studies show.
Experts now argue that better alternatives are now available.
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Fuente: ProCPR Blog |
Según dice, realizar las compresiones torácicas al ritmo de la música nos ayudaría a mantener una buena frecuencia de masaje cardíaco (alrededor de los 100-120 por minuto) pero no una profundidad adecuada (5 cm).
Un estudio publicado en la Emergency Medical Journal el pasado 2 de Noviembre parece ser la fuente de esta noticia. Según el mismo, más de un tercio de las compresiones realizadas al ritmo de la música son demasiado superficiales. No se encontraron diferencias significativas entre la profundidad del masaje cardíaco realizado con música y sin ella.
Los autores concluyen que "considerando la importancia que tiene tanto la frecuencia como la profundidad del masaje cardíaco no se puede afirmar que la música proporcione ningún beneficio en la mejora de la calidad de la RCP si lo comparamos con un metrónomo o un feedback auditivo..."
¡Pues vaya!, con la de canciones que habíamos encontrado que nos podían servir para mantener un buen ritmo en la RCP ahora nos vienen con estas.
Pero no os desaniméis. La música sigue ayudando a mantener una frecuencia correcta de las compresiones, pero debemos seguir investigando en nuevas herramientas que nos ayuden a garantizar una profundidad adecuada de las mismas. De hecho, ya hay desfibriladores que incluyen tecnologías capaces de "sentir" la frecuencia y profundidad de las compresiones y de avisarnos si no se están realizando de manera adecuada.
Mientras su disposición se generaliza... ¡Que el ritmo no pare!