La respuesta es: nadie.
“En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable”.
Y esto es así porque el secreto es una parte importante de la psique humana, es parte de nuestro instinto de supervivencia y una de las claves de la competitividad, aunque en la vertiente negativa nos sirva para preservar rasgos individualistas dentro de un escenario eminentemente social, que es en el que mejor se desenvuelve nuestra especie.
La necesidad del secreto impregna nuestra manera de relacionarnos con otras personas y, por ejemplo, condiciona nuestros protocolos de seducción, tanto los que usamos para hacer afines a otros miembros de la especie como los que usamos con propósitos amatorios.
Si practicamos la esgrima deliciosa del flirt, entendido como el conjunto de acciones y actitudes de galanteo que se producen entre un hombre y una mujer previas al ritual de apareamiento, además de las miradas y el lenguaje no verbal, tendremos la palabra -cabe recordar que la imaginación y la presunción es la más poderosa arma de seducción que existe-, y tanto en hombres como en mujeres el secreto es una parte fundamental de su protocolo de seducción.
Los hombres usan el secreto, el misterio, como un método para excitar la curiosidad de la mujer y administrado en pequeñas dosis, en la mayoría de las ocasiones se consigue el objetivo de acercamiento y seducción.
El uso del secreto por parte de la mujer es diferente, pues para empezar entre ellas hay una alta competitividad y la manera de adquirir ventaja con respecto a sus pares es el del uso selectivo del secreto. Así, si consiguen que el objeto de su deseo comparta una información únicamente con ella, se sentirá especial, y en la larga partida por conseguir el compañero de flirt se habrán anotado un tanto.
Pero, dicho sea de paso, estos secretos que forman parte del juego de la seducción probablemente no sean unos secretos como tales, no al menos de los etiquetados como inconfesables, de aquellos cuyo conocimiento por parte de personas inadecuadas podrían provocar daño, dolor y muerte.
Los secretos podrían influir en nuestro estado de salud; los secretos inconfesables podrían provocarnos enfermedades.
Es antigua la creencia de que los estados emocionales y los eventos adversos pueden afectar negativamente al estado de salud y a las expectativas de vida. A lo largo de la historia no son pocos los que hacen referencia a esta relación. Hipócrates, considerado por algunos como el padre de la medicina, decía que “las enfermedades son consecuencia de un desequilibrio en los humores internos, que podía ser restablecido con buena alimentación y con reposo del cuerpo y del espíritu”.
Es antigua la creencia de que los estados emocionales y los eventos adversos pueden afectar negativamente al estado de salud y a las expectativas de vida. A lo largo de la historia no son pocos los que hacen referencia a esta relación. Hipócrates, considerado por algunos como el padre de la medicina, decía que “las enfermedades son consecuencia de un desequilibrio en los humores internos, que podía ser restablecido con buena alimentación y con reposo del cuerpo y del espíritu”.
La psiconeuroinmunología es una disciplina relativamente joven que aglutina numerosas especialidades médicas (neurociencias, inmunología, fisiología, farmacología, psiquiatría, psicología, ciencias de la conducta, reumatología y enfermedades infecciosas) y que estudia las interacciones entre el Sistema Inmune, la conducta, el Sistema Nervioso Central y el Sistema Endocrino.
La relación entre el estrés y la predisposición al desarrollo de enfermedades está bien documentado. La aparición de enfermedades cardiovasculares, alergias, infecciones, alteraciones gastrointestinales e incluso de algunos tipos de cáncer podría estar en mayor o menor medida influenciada por el propio estado emocional.
Los seres humanos estamos expuestos al estrés desde nuestro nacimiento. En cantidades moderadas, el estrés es necesario para afrontar ciertos desafíos importantes suministrando la energía y la excitación requerida para superar esas situaciones puntuales. El estrés se vuelve peligroso cuando es de proporciones excesivas, desbordando la capacidad de adaptación de la persona o cuando se acumula sin salida adecuada, instalándose la frustración.
Un secreto inconfesable se guarda durante años; intentas no pensar en él, pero la complejidad de la psique humana hace que, cuanto menos quieras acordarte de algo, más lo recuerdes; de modo que aquello que te gustaría borrar de tu mente, vuelve una y otra vez a tus pensamientos.
No significa que continuamente pienses en ello, pero quizá casi a diario lo hagas; a veces, incluso, la rememoración de eso que resulta tan dañino puede estropearte el más bello de los momentos. Eso inevitablemente es motivo de ansiedad, de estrés; y la vivencia de ese estrés varias veces al día, durante años, puede acabar provocando una enfermedad.
Y llegados a este punto y hablando de secretos inconfesables, de esos que pueden destruir vidas y/o dañar a otras personas... secretos que nos atormentan y que ahora sabemos que nos predisponen a algunas enfermedades e incluso a la muerte...
Querido lector, cuéntame... ¿merece la pena morir por un secreto?
Fuentes:
La psiconeuroinmunología en el proceso salud enfermedad (Abstrac)
Inmunología, estrés, depresión y cáncer
Psiconeuroinmunología: conexiones entre Sistema Nervioso y Sistema Inmune
Psiconeuroinmunología: ¿nuevo camino de la medicina?
La psiconeuroinmunología: base de la relación entre los sistemas nervioso, endocrino e inmune
La psiconeuroinmunología: nueva visión sobre la salud y la enfermedad
Asociación entre el estrés y las enfermedades infecciosas, autoinmunes, neoplásicas y cardiovasculares
Psiconeuroinmunología
Psiconeuroinmunología: conexiones entre Sistema Nervioso y Sistema Inmune
Psiconeuroinmunología: ¿nuevo camino de la medicina?
La psiconeuroinmunología: base de la relación entre los sistemas nervioso, endocrino e inmune
La psiconeuroinmunología: nueva visión sobre la salud y la enfermedad
Asociación entre el estrés y las enfermedades infecciosas, autoinmunes, neoplásicas y cardiovasculares
Psiconeuroinmunología
Nota: Quiero agradecer la colaboración e inestimable ayuda en este post a @RPardo1 , siempre al pie del GDoc
